
El liderazgo empieza cuando tú cambias.
Cuando te nombran líder, tu equipo no cambia. Tú sí.
Las mismas personas siguen ahí. El mismo negocio. Las mismas metas.
Pero algo sí cambia: lo que ahora se espera de ti.
Ya no basta con ser un buen compañero.
Ahora se espera que tomes decisiones, que des dirección, que establezcas prioridades y que sostengas conversaciones que antes quizás evitabas.
Y hay una verdad que muchos nuevos líderes descubren tarde:
tu equipo no empieza a verte como líder cuando te nombran líder.
Empieza a verte como líder cuando tus comportamientos cambian.

